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Encuentro Latinoamericano de Obispos Responsables de la Misión Continental |
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Organizado por el departamento de Comunión Eclesial y Diálogo en coordinación con el secretario general del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), del 3 al 6 de mayo la Casa de Espiritualidad Santa Rosa de Lima, sita en la capital peruana, fue sede del Encuentro de Obispos Responsables de Promover la Misión Continental y Renovación de Parroquia en las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Se reunieron con monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla (México) y presidente del departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del CELAM, 37 participantes entre obispos responsables de animar la Misión Continental y algunos sacerdotes delegados de sus conferencias episcopales, con el objetivo de «replantear y renovar las comunidades eclesiales y las estructuras pastorales de la diócesis y de la parroquia desde la conversión pastoral, a la luz de Aparecida, a fin de ser una Iglesia en misión permanente». En la Eucaristía de inauguración monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo y presidente del episcopado peruano, invitó a la Asamblea a fortalecer su unión con Cristo y con los hermanos. Por su parte monseñor Carlos Aguiar, tras hacer la presentación del itinerario y programa del Encuentro, en la primera ponencia tocó los siguientes puntos: la conversión personal y pastoral de la que habla Aparecida en sintonía con la esperanza cristiana que manifiesta Benedicto XVI en su encíclica Spes Salvi; la promesa de Cristo como real ofrecimiento histórico y presente; la dimensión comunitaria de la esperanza; y la importancia y limitación de las estructuras. En la segunda exposición, «La diócesis y la parroquia: elementos históricos, situación actual –luces y sombras–», monseñor Pedro Ossandón hizo una síntesis de la historia parroquial en América Latina desde la colonización hasta nuestros días, en la que presentó el paso de una Iglesia estática a una que es Pueblo de Dios, célula viva, misionera. Y resaltó que la Buena Noticia para el continente es que la parroquia está viva; que Cristo no ha muerto y, pese a haberle fallado tantas veces, nos llama y nos pide atender su rebaño. A su turno, el padre Jorge Luis Roque disertó sobre los «Elementos jurídicos de la diócesis y la parroquia» - «Las estructuras pastorales en el derecho canónico». Desde la afirmación que la forma de ser de parroquia es la forma de ser de la diócesis, bajo el aspecto teológico doctrinal hizo un recorrido por el magisterio de la Iglesia en América Latina y explicó cómo en toda situación estructural canónica sobresale la importancia de la necesidad de unidad y comunión entre los obispos y sus presbíteros, y la importancia de los deberes y derechos de los laicos. El tercer día tuvieron lugar tres ponencias, la primera a cargo de monseñor Carlos Aguiar, titulada «Aportes para una fundamentación bíblico-teológica de la conversión personal y pastoral»; y las otras dos encomendadas al padre Carlos Galli, sobre «La comunión misionera del pueblo de Dios en las Iglesias particulares» y «La renovación de las comunidades eclesiales y estructuras pastorales en y para la misión permanente», en las que destacó que ser discípulo de Jesús es convivir con los hermanos en las familias, comunidades, diócesis y parroquias; y exhortó a cambiar nuestras actitudes y las estructuras, sobre todo parroquiales, para testimoniar con alegría que Dios es amor y vive en medio de nosotros. |
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Encuentro Latinoamericano de Obispos Responsables de la Misión Continental |
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Organizado por el departamento de Comunión Eclesial y Diálogo en coordinación con el secretario general del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), del 3 al 6 de mayo la Casa de Espiritualidad Santa Rosa de Lima, sita en la capital peruana, fue sede del Encuentro de Obispos Responsables de Promover la Misión Continental y Renovación de Parroquia en las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Se reunieron con monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla (México) y presidente del departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del CELAM, 37 participantes entre obispos responsables de animar la Misión Continental y algunos sacerdotes delegados de sus conferencias episcopales, con el objetivo de «replantear y renovar las comunidades eclesiales y las estructuras pastorales de la diócesis y de la parroquia desde la conversión pastoral, a la luz de Aparecida, a fin de ser una Iglesia en misión permanente». En la Eucaristía de inauguración monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo y presidente del episcopado peruano, invitó a la Asamblea a fortalecer su unión con Cristo y con los hermanos. Por su parte monseñor Carlos Aguiar, tras hacer la presentación del itinerario y programa del Encuentro, en la primera ponencia tocó los siguientes puntos: la conversión personal y pastoral de la que habla Aparecida en sintonía con la esperanza cristiana que manifiesta Benedicto XVI en su encíclica Spes Salvi; la promesa de Cristo como real ofrecimiento histórico y presente; la dimensión comunitaria de la esperanza; y la importancia y limitación de las estructuras. En la segunda exposición, «La diócesis y la parroquia: elementos históricos, situación actual –luces y sombras–», monseñor Pedro Ossandón hizo una síntesis de la historia parroquial en América Latina desde la colonización hasta nuestros días, en la que presentó el paso de una Iglesia estática a una que es Pueblo de Dios, célula viva, misionera. Y resaltó que la Buena Noticia para el continente es que la parroquia está viva; que Cristo no ha muerto y, pese a haberle fallado tantas veces, nos llama y nos pide atender su rebaño. A su turno, el padre Jorge Luis Roque disertó sobre los «Elementos jurídicos de la diócesis y la parroquia» - «Las estructuras pastorales en el derecho canónico». Desde la afirmación que la forma de ser de parroquia es la forma de ser de la diócesis, bajo el aspecto teológico doctrinal hizo un recorrido por el magisterio de la Iglesia en América Latina y explicó cómo en toda situación estructural canónica sobresale la importancia de la necesidad de unidad y comunión entre los obispos y sus presbíteros, y la importancia de los deberes y derechos de los laicos. El tercer día tuvieron lugar tres ponencias, la primera a cargo de monseñor Carlos Aguiar, titulada «Aportes para una fundamentación bíblico-teológica de la conversión personal y pastoral»; y las otras dos encomendadas al padre Carlos Galli, sobre «La comunión misionera del pueblo de Dios en las Iglesias particulares» y «La renovación de las comunidades eclesiales y estructuras pastorales en y para la misión permanente», en las que destacó que ser discípulo de Jesús es convivir con los hermanos en las familias, comunidades, diócesis y parroquias; y exhortó a cambiar nuestras actitudes y las estructuras, sobre todo parroquiales, para testimoniar con alegría que Dios es amor y vive en medio de nosotros. |
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Encuentro Latinoamericano de Obispos Responsables de la Misión Continental |
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Organizado por el departamento de Comunión Eclesial y Diálogo en coordinación con el secretario general del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), del 3 al 6 de mayo la Casa de Espiritualidad Santa Rosa de Lima, sita en la capital peruana, fue sede del Encuentro de Obispos Responsables de Promover la Misión Continental y Renovación de Parroquia en las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Se reunieron con monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla (México) y presidente del departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del CELAM, 37 participantes entre obispos responsables de animar la Misión Continental y algunos sacerdotes delegados de sus conferencias episcopales, con el objetivo de «replantear y renovar las comunidades eclesiales y las estructuras pastorales de la diócesis y de la parroquia desde la conversión pastoral, a la luz de Aparecida, a fin de ser una Iglesia en misión permanente». En la Eucaristía de inauguración monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo y presidente del episcopado peruano, invitó a la Asamblea a fortalecer su unión con Cristo y con los hermanos. Por su parte monseñor Carlos Aguiar, tras hacer la presentación del itinerario y programa del Encuentro, en la primera ponencia tocó los siguientes puntos: la conversión personal y pastoral de la que habla Aparecida en sintonía con la esperanza cristiana que manifiesta Benedicto XVI en su encíclica Spes Salvi; la promesa de Cristo como real ofrecimiento histórico y presente; la dimensión comunitaria de la esperanza; y la importancia y limitación de las estructuras. En la segunda exposición, «La diócesis y la parroquia: elementos históricos, situación actual –luces y sombras–», monseñor Pedro Ossandón hizo una síntesis de la historia parroquial en América Latina desde la colonización hasta nuestros días, en la que presentó el paso de una Iglesia estática a una que es Pueblo de Dios, célula viva, misionera. Y resaltó que la Buena Noticia para el continente es que la parroquia está viva; que Cristo no ha muerto y, pese a haberle fallado tantas veces, nos llama y nos pide atender su rebaño. A su turno, el padre Jorge Luis Roque disertó sobre los «Elementos jurídicos de la diócesis y la parroquia» - «Las estructuras pastorales en el derecho canónico». Desde la afirmación que la forma de ser de parroquia es la forma de ser de la diócesis, bajo el aspecto teológico doctrinal hizo un recorrido por el magisterio de la Iglesia en América Latina y explicó cómo en toda situación estructural canónica sobresale la importancia de la necesidad de unidad y comunión entre los obispos y sus presbíteros, y la importancia de los deberes y derechos de los laicos. El tercer día tuvieron lugar tres ponencias, la primera a cargo de monseñor Carlos Aguiar, titulada «Aportes para una fundamentación bíblico-teológica de la conversión personal y pastoral»; y las otras dos encomendadas al padre Carlos Galli, sobre «La comunión misionera del pueblo de Dios en las Iglesias particulares» y «La renovación de las comunidades eclesiales y estructuras pastorales en y para la misión permanente», en las que destacó que ser discípulo de Jesús es convivir con los hermanos en las familias, comunidades, diócesis y parroquias; y exhortó a cambiar nuestras actitudes y las estructuras, sobre todo parroquiales, para testimoniar con alegría que Dios es amor y vive en medio de nosotros. |
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La misión desde el corazón |
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UMBRALES Quinto Regazzoni
A los tres años de la gran proclamación misionera de la Conferencia del CELAM en Aparecida (2007), con el deseo de encarnar este llamado en su espiritualidad, los sacerdotes del Corazón de Jesús (Dehonianos) organizaron un Seminario Pastoral Latinoamericano con el título Missio Cordis, que se llevó a cabo del 7 al 13 de abril en Busque, Brasil. Todos, laicos y jerarquía, somos llamados a ser discípulos misioneros, comprometidos con la misión ad gentes, es decir, más allá de las fronteras (geográficas o culturales); y comprometidos también con una misión Inter-gentes, es decir, entre la gente que nos rodea en las situaciones más concretas y cotidianas de nuestra vida. El compromiso misionero queda reafirmado, pero cabe preguntarse cómo. A lo largo de su historia la Iglesia ha buscado constantemente caminos nuevos y oportunos para anunciar el Evangelio en diversas culturas y situaciones. El documento de Aparecida, atento al cambio de época, ha usado un lenguaje nuevo, más cálido y existencial, para proclamar la gran Misión de la Vida plena para todos. Siguiendo esta orientación 50 dehonianos, representantes de varios países de América y con delegados de Europa, quisieron reflexionar sobre el gran tema de la misión en nuestro continente a partir de un «modo» específico: una misión desde el Corazón, por eso llamaron a su Seminario pastoral Missio Cordis. Este corazón indica en primer lugar el Corazón de Jesús, el primer misionero del Padre, punto de arranque de toda misión. Sólo en segundo lugar, el término corazón puede referirse a nuestro corazón de discípulos, que a imitación del Corazón del Maestro emprende caminos de ternura y misericordia para «buscar y encontrar lo que estaba perdido». Sin olvidar los contenidos, los tiempos actuales nos piden sobre todo una conversión con respecto a las modalidades, al cómo emprendemos la misión. Ya el último Congreso Misionero Americano (CAM 3), realizado en Quito-Ecuador en 2008, proponía un lema muy claro en este sentido: «Escucha, aprende, anuncia», y este fue precisamente el sub-lema que adoptó el Seminario Missio Cordis: «Un Corazón que escucha, que aprende y que anuncia». Los países representados eran Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Canadá, Estados Unidos, España e Italia. El clima de convivencia y fraternidad no fue secundario para que el lema tuviese su aterrizaje primero en la escucha y en el encuentro con el hermano convocado por el Seminario.
Un corazón que escucha El Mensaje final del Seminario empieza con la propuesta de una escucha atenta (obediente). Al prestar atención a los desafíos del mundo actual, nos adherimos con alegría a Cristo, el Maestro, que nos propone una vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Esta vida es un don de Dios y debe ser defendida desde su concepción hasta su fin natural. El llamado misionero de Aparecida nos invita a la escucha y al diálogo. El Corazón de Jesús es ese lugar de encuentro que inspira nuestra disponibilidad y escucha, expresadas en las pastorales de la misericordia (de reconciliación) y del acompañamiento espiritual personalizado, tan necesario en la convulsionada sociedad de hoy. El diálogo constante con Dios nos da la fuerza para estar con su pueblo y no perder la capacidad de escucharlo. La actitud divina de escuchar a la gente y responder a su clamor es uno de los rasgos de la solidaridad que se manifiesta en la persona de Jesús. Dios se hace solidario con la humanidad que sufre, y asume libremente las condiciones de los más pobres y excluidos. De lo anterior nace la actitud práctica de estar dispuestos a ser pastores y no simples empleados. La escucha de la Palabra (Lectio Divina) y la Eucaristía (Adoración eucarística) son para los sacerdotes y laicos momentos privilegiados de unión y solidaridad con todo el Pueblo de Dios. En los escritos de León Dehon el verbo «escuchar» aparece varias veces. Para él, «no escuchar» al Corazón de Jesús lleva a los males que vive la humanidad, por eso quiere estar íntimamente unido a Cristo para comprender las necesidades de la sociedad de su tiempo. También nosotros, fieles a la escucha de la Palabra y a la «fracción del pan», somos invitados a profundizar cada día la experiencia de la persona de Jesús y el misterio de su Corazón. Sólo así podremos proclamar su amor, que excede a todo conocimiento. El padre Dehon enseñó la importancia de perseverar en un diálogo continuo e inquieto al recordar cómo Jesús adolescente, en el Templo de Jerusalén, «escuchaba y preguntaba» (Lc 2,46); ésta debe ser también la actitud del discípulo misionero.
Un corazón que aprendeEl Seminario reafirmó la importancia de la misión ad gentes. Pero al mismo tiempo esta misión hacia la humanidad nos invita a «estar con» la gente (misión Inter-gentes) en una dinámica de relacionamiento, de cercanía y de diálogo. Desde esta perspectiva ya no es suficiente ir al pueblo, hay que estar con él para poder anunciar el Reino del Corazón de Jesús en las personas y las sociedades. Esto se expresa en el lema evangélico «Sean Uno», el gran sueño ecuménico de Jesús, abrazado por León Dehon. De ahí nace el compromiso social dehoniano y la Reparación. En la línea que indica el papa Benedicto XVI en la encíclica Caritas in Veritate, también el padre Dehon afirmó: «La verdad y la caridad fueron las dos grandes pasiones de mi vida…». La indagación de la verdad significa la búsqueda de una justa relación con Dios Padre y con los hermanos y, por ende, este concepto bíblico nos abre a una relación de justicia social más amplia que la simple equidad distributiva, para que el más débil sea el más privilegiado.
 Un corazón que anunciaLas características fundamentales del Anuncio para los dehonianos reunidos en este Seminario, fueron resumidas en tres dimensiones: la Comunión eclesial, la Disponibilidad oblativa y la Solidaridad reparadora. El tema de la Comunión implica una adhesión a la Iglesia local y a sus planes pastorales. El de la Disponibilidad se fundamenta en la típica dimensión «oblativa» del espíritu dehoniano: nuestra vida ofrecida en don. Y la dimensión de la Solidaridad hace referencia a las necesidades urgentes de la humanidad, que exigen una respuesta reparadora y transformadora para un mundo nuevo, una vida plena. Particular atención se puso al Anuncio entre los jóvenes, después de haber escuchado y aprendido de ellos. Vimos que las misiones juveniles son un camino privilegiado para esta comunión de vida y para llegar al corazón de este grupo humano. En este sentido, puede considerarse parte del Seminario la visita a la comunidad de Betania. Allí muchachos y muchachas (llamados «hijos») viven en un clima de familia la difícil experiencia de salir del mundo de la droga, acompañados por jóvenes consagrados reunidos por la espiritualidad y el carisma del padre dehoniano Léo Tarcísio (fallecido en 2007). El Mensaje de este Seminario concluyó con la afirmación: «Un corazón que escucha, aprende y anuncia, es un signo de esperanza. Las semillas del Reino ya están sembradas. En la Misión del Corazón somos invitados a estar con Cristo, haciendo del amor el corazón de la misión».
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