Liz García
Del 29 de mayo al 06 de junio se realizó el I Congreso Eucarístico y Mariano (CEM) en el marco de la Gran Misión de Lima, con la intención de crecer en la fe, el amor y la reverencia al misterio de la presencia real del Señor en la Eucaristía. La ceremonia de apertura de este gran acontecimiento para la Iglesia peruana se realizó en la catedral de la ciudad capital, con una misa presidida por el cardenal Juan Luis Cipriani, quien señaló que «el propósito concreto de la devoción mariana en Lima debe ser el rezo del Santo Rosario». Durante la semana se desarrolló un Encuentro con las Familias (30 de mayo), en el que el cardenal Cipriani animó a los padres a ser los primeros y principales educadores de sus hijos, inculcándoles la búsqueda de la verdad y del amor; y un Simposio Teológico (del 01 al 03 de junio), cuyos expositores fueron: el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, quien exhortó a los fieles a reconocer a la Eucaristía como el sacrificio mismo de Cristo que se queda con nosotros, por eso la importancia de recibir este sacramento; monseñor Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo (Chile); y monseñor Emilio Carlos Berlie, arzobispo de Yucatán (México). Hubo también un Encuentro con los Empresarios y el Mundo de la Cultura (04 de junio) y otro con los Jóvenes (05 de junio), al cual asistieron unos 100 mil de ellos para dar su testimonio de fe y responder a Cristo «yo estoy contigo», confirmando de esta manera que son la esperanza de la Iglesia católica en el Perú. Finalmente el domingo 6 de junio, solemnidad del Corpus Christi, se llevó a cabo la clausura del CEM 2010 en la avenida de La Peruanidad, donde se congregaron más de 180 mil fieles para participar en la santa misa oficiada por el cardenal Juan Luis Cipriani, quien pidió de manera especial por la Iglesia, los sacerdotes, el Perú y las familias peruanas. Concluida la celebración se dio inicio a la solemne procesión del Corpus Christi, para la que unos 2.500 jóvenes de diferentes parroquias de Lima, organizados en la Guardia Eucarística, prepararon una oración incesante y un camino adornado con pétalos de flores para el paso de Jesús Eucaristía.
|