Crisis ecológica: Una amenaza para el planeta PDF Imprimir E-mail
«Si quieres promover la paz, protege la creación», es el tema que el papa Benedicto XVI eligió para la Jornada Mundial de la Paz 2010. Su mensaje, dirigido a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, hace referencia principalmente al respeto a todo y cuanto ha sido creado ya que es el comienzo y fundamento de la obra de Dios. La alianza que existe entre el ser humano y el medio ambiente debe ser el reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.

El hogar que Dios nos dio
En la actualidad ya estamos viviendo las consecuencias del abuso de la naturaleza: desastres naturales nunca antes ocurridos, cambios bruscos del clima, deterioro y pérdida de productividad de extensas zonas agrícolas..., entre otros estragos producto de la contaminación indiscriminada del medio ambiente. El hombre está destruyendo su propio hogar. Miles de personas se sienten obligadas a abandonar el ambiente en el que viven a causa de los desastres. Ante estos sucesos que vienen acaeciendo en nuestro planeta, no podemos mostrarnos indiferentes; se deben tomar medidas específicas con urgencia para frenar la contaminación. La humanidad necesita con premura volver a descubrir los valores que constituyen el cimiento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos.
En referencia a estos hechos, Benedicto XVI indica que el ser humano se ha dejado dominar por el egoísmo a tal punto, que ha perdido el sentido del mandato de Dios y, en su relación con la creación, se ha comportado como explotador al querer ejercer sobre ella un dominio absoluto. Agrega que todo lo que existe pertenece al Creador, que lo ha confiado a los hombres, pero no para que dispongan arbitrariamente de ello. Cuando el hombre, en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios lo suplanta, termina provocando la rebelión de la naturaleza. Por eso pide ejercer un gobierno responsable sobre la creación, protegiéndola y cultivándola.

La naturaleza en emergencia
Sin duda, la forma actual de explotación pone en serio peligro la disponibilidad de algunos recursos naturales, no únicamente para esta generación sino sobre todo para las futuras. Se puede comprobar con facilidad que el deterioro ambiental es efecto de la falta de proyectos políticos de altas miras o de la búsqueda de intereses económicos poco perspicaces, que se transforman lamentablemente en una amenaza para la creación. Es necesario que la actividad económica respete un poco más al medio ambiente. Al utilizar los recursos naturales debe preocuparse, también, de su salvaguardia y de prevenir sus costes en términos ambientales y sociales.
Es imprescindible que el uso de los recursos naturales se haga de modo que las ventajas inmediatas no tengan consecuencias negativas en los seres vivientes, humanos o no, del presente y del futuro; que la intervención del hombre no comprometa la fertilidad de la tierra, para ahora y para el mañana. Además, es urgente la necesidad moral de una renovada solidaridad intergeneracional, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y aquellos altamente industrializados.

Alto al abuso de los recursos naturales
No se puede continuar con el indiscriminado uso de los recursos naturales. Para frenar este abuso hacen falta políticas nacionales ambiciosas, completadas por un necesario compromiso internacional que aporte beneficios importantes, sobre todo a mediano y largo plazo. Ha llegado el momento de un cambio de mentalidad efectivo, que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida, en vista de que todos somos responsables de la protección y el cuidado de la creación. Al respecto, el Pontífice señala que es importante el compromiso de todos en el ámbito que nos corresponda, trabajando para superar el predominio de los intereses particulares.
Un papel de sensibilización y formación corresponde particularmente a los diversos sujetos de la sociedad civil y de las organizaciones no gubernamentales, que se mueven con generosidad y determinación en favor de una responsabilidad ecológica que debería estar cada vez más enraizada en el respeto de la «ecología humana». Es indudable que no se puede permanecer indiferente ante esta problemática ya que la degradación de cualquier parte del planeta afectará a todos.
Es momento de tomar conciencia de la grave situación que atraviesa el planeta y de las consecuencias catastróficas para el futuro. No podemos continuar indiferentes ante esta latente situación, urge reflexionar medidas trascendentales. Por eso Benedicto XVI insta a los gobernantes a crear con premura proyectos que mitiguen la contaminación ambiental. Asimismo, hace un llamado a las familias a educar e infundir en los jóvenes el amor al prójimo y el respeto por la naturaleza. Sólo así podremos enfrentar la salvaguardia de la creación, nuestro hogar, un regalo que Dios nos ha entregado para vivir en un mundo de justicia y paz.