Tradiciones de Semana Santa PDF Imprimir E-mail
Domingo de Ramos
Para los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa. Se llama «santa» porque en ella se conmemoran los últimos días de la vida terrena de Jesús, en los cuales padece, muere y vuelve a la vida, realizando de esta manera la salvación del género humano.
Las ceremonias litúrgicas del día comienzan con la bendición de las palmas y ramas de olivo o laurel (o de cualquier otra rama en los lugares donde no hay estos árboles tradicionales), que los fieles llevan en sus manos en recuerdo del pasaje evangélico de la entrada de Jesús en Jerusalén (Mateo 21,1-11). Esta bendición suele hacerse fuera del templo y luego se marcha hacia él con las palmas que han sido bendecidas.
La lectura del Evangelio de este día se refiere a la pasión de Jesús y, para darle mayor realce, suele hacerse entre el sacerdote que representa a Jesús y otros dos lectores que hacen las partes del cronista y del pueblo.
Después de la celebración se acostumbra, en algunos países, colocar el ramo detrás de la puerta de entrada a la casa, como símbolo de la presencia de Jesús en ese hogar y defensa contra el mal.

Jueves Santo
No hay celebración en los templos en el curso de la mañana. En la noche se recuerda la institución de la Eucaristía y del sacerdocio hechas por Jesús mismo durante la Última Cena (cf. Juan 13,1-15). Es también el primer día del Triduo Pascual y los fieles lo recuerdan como la fecha del «lavatorio de los pies» que Jesús hizo a sus discípulos. En la actualidad, el sacerdote lava los pies de 12 personas después de la lectura del Evangelio del día.
Una vez terminada la misa, el Santísimo Sacramento es trasladado al «monumento»: un altar preparado para la ocasión, con gran cantidad de flores y luces. El Santísimo permanece en el interior del sagrario hasta la medianoche y en ese tiempo los fieles se acercan para orar.
Terminada la misa, suele hacerse una cena en la que participan el sacerdote y las personas que fungieron como los 12 apóstoles en el lavatorio de los pies.
La Última Cena de Jesús está relacionada con la Pascua judía, que se celebraba cada año en recuerdo de la liberación de Egipto (Éxodo 12,5-14). Es costumbre en este día comer cordero, como hacían los judíos en su cena pascual.
La tarde y noche del Jueves Santo son ocasión de fiesta ya que los fieles van a recorrer los «siete templos» para orar delante del Santísimo y admirar la belleza de los altares erigidos para la ocasión.

Viernes Santo
En este día la Iglesia no celebra la Eucaristía. Jesús permanece preso, Poncio Pilatos se lava las manos y entrega al Maestro en manos de sus verdugos para que lo crucifiquen. La celebración litúrgica se realiza en la tarde, cerca de la hora en la que Jesús muere en la cruz. Se lee otra versión de la pasión según los evangelios y se pide por las necesidades de la Iglesia y del mundo. La comunión se reparte con las formas consagradas el día anterior. Terminada la ceremonia, se procede a despojar el altar de todo adorno. El sagrario está vacío y los fieles se retiran en silencio.
En algunos lugares se hace la representación en vivo de la pasión de Jesús, incluyendo la crucifixión. En otros se lleva en procesión el cuerpo exánime del Señor, acompañado de hombres caracterizados de legionarios romanos, damas vestidas de negro y coros que cantan el dolor de la Virgen. El pueblo acompaña en silencio.

Sábado Santo
Este día es de duelo para la Iglesia. Jesús está en el sepulcro a la espera de resucitar. La ceremonia litúrgica está planeada para que en el momento en que se canta el gloria –pasada la medianoche– suenen las campanas y el pueblo exulte en un canto de alegría porque el Señor ha vencido a la muerte. Jesús volvió a la vida en las primeras horas del domingo; sin embargo, para facilitar la participación de los fieles esta Eucaristía de la resurrección se celebró por años durante el día, de ahí que se le llegó a llamar «Sábado de gloria».
La liturgia de la noche del sábado, o Vigilia Pascual, contempla a través de las lecturas la historia de la salvación, desde la creación hasta el momento de la resurrección de Jesús.
El domingo que sigue es la solemnidad mayor de la Pascua del Señor. En muchos países la asistencia a la iglesia se multiplica en este día y la gente participa con sus mejores galas. En nuestras naciones latinoamericanas parece tener más importancia el Viernes Santo y la contemplación de un Cristo sufriente, en contraposición al Cristo resucitado.